El robo de un celular no solo implica la pérdida de un dispositivo cuyo valor puede alcanzar cientos o incluso miles de dólares, sino también el riesgo de exposición de información sensible como correos electrónicos, redes sociales, fotografías, contraseñas y aplicaciones financieras si un tercero accede al equipo.

Para minimizar estos riesgos, tanto iPhone como Android ofrecen configuraciones que limitan las acciones posibles cuando el teléfono está bloqueado, agregando así barreras ante un intento de acceso no autorizado. Algunas de estas funciones vienen activadas por defecto, mientras que otras requieren configuración manual.
En el caso del iPhone, una medida sencilla consiste en impedir el acceso al Centro de control desde la pantalla bloqueada. Para activarla, hay que ingresar en Configuración > Face ID y código (o Touch ID y código, según el modelo), ingresar el código del dispositivo y desactivar la opción Centro de control dentro del apartado “Permitir acceso mientras está bloqueado”. Desde este mismo menú, es posible decidir qué otras funciones estarán disponibles con el teléfono bloqueado, como el Centro de notificaciones, Siri, Wallet, o la posibilidad de responder mensajes y devolver llamadas perdidas.
La premisa es clara: cuantas menos funciones estén accesibles desde la pantalla bloqueada, menor será la capacidad de acción de quien tenga físicamente el equipo. Sin embargo, esta mayor seguridad implica sacrificar la comodidad de utilizar esas herramientas de manera rápida sin desbloquear el dispositivo.
Un cambio reciente en la configuración de los iPhone afecta el manejo de accesorios con cable. En versiones anteriores esta opción se encontraba en «Face ID y código», pero en las versiones actuales está en Configuración > Privacidad y seguridad > Accesorios con cable. Los dispositivos con USB-C ofrecen opciones como preguntar siempre antes de permitir una conexión, preguntar solo ante accesorios nuevos, permitir automáticamente solo cuando el teléfono está desbloqueado, o permitir siempre. La configuración predeterminada autoriza el accesorio cuando el dispositivo está desbloqueado. En los modelos con conector Lightning, las opciones son más limitadas. Por otro lado, los accesorios de almacenamiento requieren que el iPhone esté desbloqueado para su uso.
Además, desde iOS 17.3, Apple incorporó una función denominada Protección del dispositivo en caso de robo, disponible en Configuración > Face ID y código > Protección del dispositivo en caso de robo. Esta herramienta añade requisitos adicionales para operaciones sensibles cuando el dispositivo se encuentra fuera de ubicaciones conocidas (como casa o trabajo). Por ejemplo, ciertas acciones requieren obligatoriamente Face ID o Touch ID sin permitir el ingreso del código como alternativa, incluyendo el acceso a contraseñas guardadas. Para modificaciones críticas —como cambiar la contraseña de la cuenta Apple, modificar el código del teléfono, agregar o eliminar datos biométricos o desactivar la protección antirrobo—, Apple puede implementar una espera de seguridad de una hora y exigir una segunda autenticación biométrica. Incluso es posible configurar que estas medidas se apliquen siempre, independientemente de la ubicación.
En Android, las opciones de seguridad pueden variar según el fabricante, modelo y versión del sistema operativo, pero Google ha implementado un conjunto de herramientas bajo la denominación Protección ante robo. En dispositivos compatibles, esta se encuentra en Configuración > Google > Todos los servicios > Protección ante robo y ofrece diversas funciones recomendables.
Entre ellas destaca el Bloqueo por detección de robo, que utiliza inteligencia artificial, sensores de movimiento y conexiones del dispositivo para identificar situaciones en las que el teléfono podría haber sido arrebatado, bloqueando automáticamente la pantalla en caso de detección. Otra función es el Bloqueo de dispositivo sin conexión, diseñado para prevenir situaciones en las que un ladrón desconecte el teléfono de internet; si el dispositivo estaba desbloqueado y pierde la conexión, Android bloqueará la pantalla tras un breve lapso.
También está el Bloqueo por autenticación fallida, que activa un bloqueo tras múltiples intentos erróneos, y el Bloqueo remoto, que permite bloquear la pantalla desde otro dispositivo mediante el sitio android.com/lock introduciendo el número telefónico verificado.
Los Android compatibles incorporan además la Verificación de identidad, que exige datos biométricos para realizar acciones sensibles fuera de ubicaciones confiables, tales como cambiar el PIN o contraseña, modificar datos biométricos, restablecer el equipo a valores de fábrica, desactivar el localizador o apagar las funciones de protección ante robo. Google aclara que la disponibilidad de estas opciones depende del modelo y la versión de Android, necesitando en algunos casos Android 15 o superior.
En particular, los dispositivos Samsung Galaxy ofrecen una función adicional llamada “Bloquear red y seguridad”, que mantiene bloqueadas las funciones de red y datos móviles mientras el teléfono está bloqueado, dificultando que un tercero modifique esas conexiones y facilitando la localización y protección del dispositivo en caso de pérdida o robo.
En resumen, no existe una única configuración que haga a un celular completamente inmune en caso de robo, pero revisar y activar las protecciones específicas que ofrecen iOS y Android puede reducir significativamente la posibilidad de que la pérdida del teléfono derive en accesos no autorizados a cuentas y datos almacenados en él.
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